L’Espagne, douze points

La profusión de obras académicas y de divulgación que analizan el periodo de la historia de España conocido vulgarmente como la transición es abrumador. Tanto es así que en los últimos tiempos han surgido obras que desafían a la versión canónica de los hechos y a las voces por las que tradicionalmente nos ha llegado el desglose de aquellos años. La calidad y el formato de las obras es muy variado, y hay obras verdaderamente interesantes. De entre ellas, quizá escogería Anatomía de un instante, mi obra favorita de Cercas (y al que espero poder dedicar un artículo en el futuro próximo), que analiza el celebérrimo intento de golpe de estado con una estructura y una técnica narrativa muy cuidadas.

Es en esta ocasión, sin embargo, cuando deseo centrarme en un aspecto del proceso de transición a la democracia del que apenas se ha escrito. De hecho, apenas ha permanecido en la memoria colectiva, más allá del emocionante momento de la firma de la adhesión del Reino de España a la CEE en el salón de las columnas del Palacio Real (y es una pena, pues el izado de la bandera española en el cuartel general de la OTAN en 1982 nos dio una instantánea digna de ser recordada, más allá de opiniones políticas). Me refiero, obviamente, al proceso de normalización del status español en el escenario internacional, pasando del relativo aislamiento al que se hallaba sometida la España franquista a la integración en las estructuras supranacionales de nuestro entorno y el establecimiento de relaciones con nuevos Estados (la URSS e Israel, fundamentalmente).

Es en este contexto de relativa desinformación cuando se publica La transición exterior de España, un ensayo breve del exdiplomático Francisco Villar en el que analiza el proceso referido anteriormente. En él, se hace un somero resumen (y reitero lo de somero, pues en un espacio de apenas 250 páginas apenas hay margen para analizar las implicaciones de los eventos que se describen y su génesis, si bien entiendo que esa no era la intención del autor en ningún caso) del papel de España en la evolución de la coyuntura internacional desde Noviembre de 1975 hasta el Consejo Europeo de Madrid de 1995.

9788415963745

El libro tiene un tono marcadamente laudatorio, e incide al máximo en el excelente trabajo realizado por los servicios diplomáticos españoles y por los sucesivos gobiernos de UCD y PSOE durante aquellos años. Resulta terriblemente interesante para quien desee conocer cuáles fueron los roles desempeñados por los principales agentes de nuestra acción exterior (las figuras de hombres como Manuel Marín, Fernando Morán, Carlos Westendorp o el propio Felipe González son convenientemente mencionadas, y la narración permite entrever la influencia que el carácter de cada uno de estos personajes tuvo en la orientación de la política exterior española en aquellos años).

Así mismo, Villar realiza una división temporal que me parece muy acertada. Al periodo que va de 1976 a 1982 (gestión ministerial de Oreja y Pérez-Llorca) lo llama la normalización inconclusa, un título lógico si tenemos en cuenta que la UCD fue incapaz de realizar avances verdaderamente significativos en la incorporación a la CEE, en parte debido a la presencia de Giscardd’Estaing en la presidencia de la República Francesa. No hay atisbo de crítica a los gobiernos de la época, pues se entiende que la transición interior era mucho más apremiante y absorbía los esfuerzos del ejecutivo, algo con lo que estoy de acuerdo. A la gestión de Fernando Morán y los primeros años de Fernández-Ordóñez, muy enfocada en la incorporación a la CEE y  la redefinición de la relación militar con los EUA en el marco de la OTAN la denomina España en su sitio (tomando prestado el nombre de la muy recomendable biografía de Fernando Morán precisamente), por entender que fue en esos años cuando la situación de España se normalizó completamente.

En la tercera y última etapa, País influyente, analiza el papel activo que desempeñó España en los últimos años del felipismo, con hitos como la Conferencia de Paz de Madrid de 1991, la proyección internacional del V centenario, la configuración de la cooperación española para adaptarla al recién adquirido estatus de nuestro país, o la participación en misiones de peace keeping o peace enforcemente en el marco de las Naciones Unidas. Podría cuestionarse la conveniencia de incluir este último apartado en la obra, ya que esta termina por resultar un panegírico de la labor diplomática de los gobiernos socialistas (una gran labor, todo sea dicho de paso), y desvirtúa la pretensión de la obra de analizar únicamente el proceso de transición en el ámbito de la acción exterior española, pues esta termina en 1988, como el autor reconoce en algunos puntos de la obra. Con todo, esta última parte resulta de gran interés, y es útil para dotar de una visión global de la acción exterior española de la época a los lectores no familiarizados con ése área de estudio.

En conclusión, La transición exterior de España: del aislamiento a la influencia (1976-1996) es una obra muy interesante para adquirir una visión global con un cierto detalle de la acción exterior de los primeros gobiernos de nuestra democracia, con una acertada estructura y un lenguaje ágil que facilita la lectura y la comprensión de la a veces compleja terminología que se utiliza en el ámbito de las relaciones internacionales.

 Nota mental: es muy, muy interesante cómo Villar se refiere en algunas ocasiones (con motivo de la aproximación progresiva de España al atlantismo) a las dos almas existentes en la derecha española (principalmente en UCD y AP) con respecto a dicha cuestión. Un ala liberal que propugnaba una incorporación de España al bloque atlántico, en línea con la derecha Europea, gaullismos aparte; y un ala más conservadora, presente también dentro de la propia carrera diplomática y que, heredera como era de los sucesos del noventa y ocho, se mostraba reacia a aproximarse a los Estados Unidos y a integrar la Alianza Atlántica. Ello tuvo influencia, si bien no fue la única razón, en la postura aparentemente incomprensible de Alianza Popular ante el referéndum sobre la permanencia de España en la OTAN de 1986. Tema muy interesante, sobre el que espero poder documentarme y escribir un artículo en el futuro. Pero avui, això no toca. Por hoy es suficiente. Buenas tardes, y disfruten del escrutinio.

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