Europa ante sus desafíos.

Por Pablo Rodríguez.

La institución que una vez gozara de una aprobación generalizada y extendida, con un consenso envidiable, se encuentra hoy puesta en duda y las corrientes críticas, en sus diversas formas, no hacen más que aumentar. No ha venido todo de una, pero una serie de hitos marcan su pasado reciente en esta dirección hacia la encrucijada.

Se comenzó con una gestión de la crisis de 2008 completamente deficiente provocando incluso que esa crisis global desencadenará una crisis propia para Europa (la crisis de la deuda de 2011). Y para muestra, un botón: los países BRICS llegaron a lanzar un aviso -algo sin precedentes- hacia la UE para que tomaran medidas rápidas y contundentes; que dejará de lado su tibieza y lentitud en ese mismo año 2011.

Pero se ha continuado con una gestión cuanto menos fallida de la crisis de los refugiados. La Unión Europea, valorada y reconocida por sus valores humanistas, ha gozado siempre en este sentido de su mayor valedor. Qué es la UE sino el ente que protege y asegura con sus regulaciones desde cómo deben ser los muñecos puestos a la venta hasta el garante de derechos laboral o medioambientales. Hoy convertida en un actor que da la espalda con altas dosis de hipocresía a cientos de miles de personas. El pacto con Turquía será siempre una vergüenza para cualquier europeísta.

No es de extrañar el crecimiento de las voces críticas. Si bien no podemos olvidar resaltar, ante el temor que los movimientos euroescépticos levantan, que éstas se componen y dividen en diferentes ramas. Los eurófobos que sin duda desean el fin del proyecto europeo pero también los eurocríticos, defensores de un proyecto europeo reformado, que corrija los errores cometidos.

Antes minoritarios, los eurófobos ganan fuerza gracias a dos puntos importantes. Un sector social que se ha visto empobrecido o ha salido mal parado desde 2008, descontento por tanto con la complicada globalización, refugiándose así en el proteccionismo y nacionalismo; y a la vez una mayoría social que ya no respalda como antes a la UE, vistos sus fallos tanto económicos como sociales. Ante un bloque desunido, estos movimientos han encontrado un caldo de cultivo accesible y bulloso.

Así pues, nos encontramos con que el sueño europeo está cercado por numerosos desafíos que retan su propia razón de ser. La Unión Europea se halla ahora mismo en la tesitura de tomar una vía de reformas que no pueden dejarse de lado. Y es que por si fuera poco, este año se suman dos nuevos imprevistos que deberán llevarse con cuidado.

Primero, la victoria del Brexit. Darle una salida dura, ejemplarizante tanto para los países más euroescépticos como para los propios británicos, buscando un pacto que empeore la situación de la isla, intentando que a través de esta rectitud se refuerce una UE vista como un actor débil. O darle una salida blanda, donde se muestre comprensión y tolerancia, demostrando la voluntariedad a la hora de forjar el proyecto común europeo, que mantenga y proteja las estrechas relaciones (tanto económicas, comerciales, financieras como laborales, sociales, educativas, etc.) existentes.

Segundo, el Trumpanazo. La llegada del presidente electo Donald Trump a la Casa Blanca ya ha hecho correr ríos de tinta. Es difícil predecir qué pasos dará, pero sí son intuibles, sin tener que hacer mayor ejercicio de política ficción, algunas de las líneas maestras por donde quiere tirar el magnate norteamericano. Y es que si algo parece haber dejado claro son sus intenciones en materia de política exterior, tanto en las relaciones políticas como económicas. Su apuesta es clara hacia el proteccionismo y abandonar el puesto de gendarme del mundo que se habían arrogado los Estados Unidos desde hace unas décadas. El impacto que tiene en Europa es claro. Con Trump como Commander in Chief, los EEUU ya no van a ser un aliado tan claro y un socio comercial tan amistoso.

Hasta aquí la introducción en cuanto al contexto desafiante para Europa. Pero, ante todo este contexto de presión, ¿cuál es la prioridad? Como no podía ser de otra forma, en este artículo nos vamos a centrar en el pilar económico, entendiendo que esta variable es clave y determinante hacia las demás, además de que realmente supone un desafío complicado de manejar a nivel supranacional.

Desde el inicio de la crisis del 2008 varias voces han surgido con mayor o menor fuerza para señalar errores de funcionamiento de la UE, en sus políticas monetarias y una buena ráfaga de sugerencias para modificar y mejorar el proyecto europeo en cuanto a cuestiones económicas se refiere. Tal vez el informe más completo y que antes salió, siendo bastante exhaustivo tanto identificando las causas como en las propuestas hechas, sea el informe Larosiere de 2009 [1].

Es necesario, en ese sentido, saber cómo funciona la economía en la UE actualmente. O mejor dicho, la parte que más interesa y en la que juegan un papel importante las políticas monetarias del Banco Central Europeo (BCE), en la Zona Euro.

Muchas veces creemos que la eurozona es la única donde varios países comparten divisa. Nada más lejos de la realidad. Ni es la primera vez en la historia que se intenta (la Unión Monetaria Latina del siglo XIX) ni es la única actualmente (la Unión Monetaria del África Central o la Unión Monetaria del Caribe Oriental). Pero la Zona Euro tiene algunas características que la hacen única; su disparidad y diversidad en cuanto a sus miembros.

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Según un artículo de The Atlantic [2], “A monetary union might make more sense for every nation starting with the letter “M” than it does for the euro zone”. Una unión monetaria con todos los países que empiezan por M tendría menos dispersión entre sus miembros que la existente en la eurozona.

¿Por qué es esto importante? De acuerdo a las teorías de zona monetaria óptima (OMA por sus siglas en inglés) a más dispersión más riesgos para dicha unión monetaria. No es un requisito indispensable ni es inevitable que fracase pero sí exige más esfuerzos que de ser menos dispares no sería necesario hacer. Sin embargo hay características y herramientas que la harían más efectiva y viable. Compartir riesgos (mutualizar las deudas de los países, los famosos eurobonos), compartir ciclos económicos (un banco central único no puede promover el crecimiento en países en crisis mientras controla y modera el crecimiento e inflación en los que no lo están), movilidad laboral y presupuestos federales (transferencias fiscales). El problema es que, efectivamente y como supondrá el lector, esto no se da en la actualidad. Y no solo no se da, sino que no se espera que se haga en el corto plazo.

En primer lugar, las transferencias fiscales. De nuevo citando un artículo de TheAtlantic[3], tenemos un gráfico bastante ilustrativo. Algo así como si Europa tiene a Grecia, EEUU tiene a Missouri o Tennessee.

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Básicamente, la solidaridad entre regiones más ricas y regiones más pobres; de algo nos suenan en España estas palabras. Y, por supuesto, igual que a Cataluña no le hace gracia este tipo de transferencias, a Alemania, Holanda y demás países tampoco. Un presupuesto federal que realmente realice estas tareas, y no de forma incompleta o a medias, no es algo deseado por aquellos que deberían poner más en la hucha común. Además, la forma efectiva de realizar este movimiento sería consiguiendo la unión fiscal -que no significa eliminar las competencias estatales-.

Prácticamente en el mismo sentido y con temor a un moral hazard o riesgo moral, la creación de eurobonos. ¿Cuál sería el incentivo a ser riguroso con tus presupuestos si tu deuda la subvenciona en cierta medida quienes sí lo son? El mecanismo para hacer corresponsables a las regiones europeas tiene varias soluciones. Abogar justamente por la corresponsabilidad fiscal. Tenemos varios ejemplos federales en los que poder fijarnos como Alemania o EEUU. En España, mismamente, las Comunidades Autónomas emiten sus propios bonos, bajo cierto aval del gobierno central (vía mecanismos como el FLA (Fondo de Liquidez Autonómico)). El problema es que debería ir de la mano del presupuesto federal común, justamente, de más unión fiscal.

La necesidad de avanzar en esa unión fiscal es además destacable desde el conocimiento de que la única herramienta común existente en la actualidad es la política monetaria. La política monetaria es, como se puede observar, claramente insuficiente por sí sola. Apostar por métodos como el QuantitativeEasing [4] u otras medidas no convencionales no constituyen la mejor manera de abordar una crisis. La combinación de esta herramienta junto a políticas fiscales en cambio sí. Poder tomar medidas contracíclicas, tan escasas en el periodo de bonanza económica, habrían supuesto un cambio de paradigma completo a la hora de afrontar la crisis.

En resumen; más unión fiscal, transferencias fiscales entre regiones, medidas contracíclicas y mutualización de la deuda.

Pero, y recuperando el contexto de partida, con los alzamientos nacionalistas y las ramas eurófobas en diferentes países con una fuerza considerable, se dificulta tomar las medidas oportunas que hagan a la UE más funcional, consiguiendo a su vez animar más estos movimientos eurófobos. Un círculo vicioso que hay que romper.

¿Están los países principales de la Unión Europea dispuestos a dar los pasos necesarios? ¿Serán capaces de abordar con valentía el proceso y lo que ello conlleva?

PS: Mi agradecimiento a Asier Jáuregui por su colaboración en la redacción de este artículo

[1] http://ec.europa.eu/internal_market/finances/docs/de_larosiere_report_en.pdf

[2] http://www.theatlantic.com/business/archive/2012/05/the-funniest-graph-ive-ever-seen-about-why-the-euro-is-totally-doomed/256793/

[3] http://www.theatlantic.com/business/archive/2012/05/the-difference-between-the-us-and-europe-in-1-graph/256857/

[4] https://www.bbva.com/es/noticias/economia/economia-de-la-empresa/finanzas-empresariales/economia-todos-quantitative-easing/

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3 Comments

  1. / Pessoalmente, não vi vantagem, nem inovações nos tablets da Microsoft em relação aos demais concorrentes. O teclado tira parte da liberdade que se espera ter no manuseio de um tablet.O sistema operacional é outro ponto negativo, já começou trsavndo.Goatei deste comentário ou não: 3

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